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El conspicuo cocinero Ferran Adrià se define claramente en el debate más eterno sobre la tortilla de patata. Según infroma elnacional.cat, esta no debe llevar cebolla, por más que apunta que las primeras tortilla debieron llevarla, aunque no patata, que llegó a la península mucho más tarde.

«Desde su punto de vista, por pura lógica culinaria, una tortilla de patatas no debería llevar cebolla. No porque esté mala o sea menos válida, sino porque la cebolla introduce un dulzor y una textura que modifican el concepto original del plato. Para él, la esencia está en la patata, el huevo y un buen aceite, y todo lo demás son variaciones legítimas, pero variaciones al fin y al cabo».

 

 

Adriá hace unos meses en Zaragoza, en la entrega de los premios Horeca.